No es ‘drama’: el rechazo social puede sentirse enorme en la adolescencia | Psicología Viladecans

No es ‘drama’: el rechazo social puede sentirse enorme en la adolescencia | Psicología Viladecans

PSICOLOGÍA VILADECANS: El rechazo social en la adolescencia

No es ‘drama’: el rechazo social puede sentirse enorme en la adolescencia | Psicología Viladecans

Psicóloga en Viladecans sobre el rechazo social en la adolescencia

Soy Paula García Hernández, Psicóloga General Sanitaria, y actualmente acompaño a niños, adolescentes, personas adultas y familias en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans. Me gradué en Psicología con mención en Psicología de la Salud por la Universitat de Barcelona y cursé allí el Máster en Psicología General Sanitaria. También me he formado en Terapia Asistida con Animales, prevención e intervención en suicidio, autismo y TDAH.

A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en diferentes contextos con niños, adolescentes y personas con discapacidad, tanto desde la intervención psicológica como desde el acompañamiento educativo. Esta experiencia me ha permitido observar algo que considero fundamental: lo que desde fuera puede parecer una exageración, desde dentro puede estar siendo vivido como un dolor enorme.

Y esto ocurre especialmente cuando hablamos de rechazo social durante la adolescencia.

Cuando no te incluyen, no siempre es “una tontería”

En consulta, una de las situaciones que más me encuentro es la de adolescentes que llegan sintiéndose fuera de lugar. Quizá no les han invitado a un cumpleaños, han dejado de contar con ellos para determinados planes, un grupo ha creado un chat sin incluirles o han percibido que sus amistades se están alejando.

A veces, cuando lo explican, escuchan frases como:

“Ya encontrarás otros amigos.”

“No le des tanta importancia.”

“Son cosas de adolescentes.”

“Seguro que mañana se les pasa.”

“Estás haciendo un drama de nada.”

Entiendo que muchas de estas frases pueden decirse desde el intento de tranquilizar. Sin embargo, el problema es que pueden transmitir al adolescente algo muy diferente: “lo que estás sintiendo no es importante”.

Como psicóloga en Viladecans, cuando trabajo con rechazo social en la adolescencia intento no quedarme únicamente con lo que ha ocurrido objetivamente. Me interesa conocer cómo lo ha interpretado esa persona, qué significado ha tenido para ella y qué ha empezado a pensar sobre sí misma a partir de esa experiencia.

Porque no es lo mismo pensar “hoy no me han invitado” que empezar a pensar “nadie quiere estar conmigo”, “soy aburrido”, “hay algo malo en mí” o “siempre voy a quedarme solo”.

La adolescencia es una etapa especialmente sensible a la pertenencia

Durante la adolescencia se producen muchísimos cambios. La identidad está en construcción, las relaciones con iguales adquieren un peso enorme y aumenta la necesidad de encontrar un lugar propio dentro del grupo.

Por eso, sentirse aceptado o rechazado puede tener una repercusión emocional especialmente intensa.

Cuando una persona adolescente siente que no encaja, no está procesando únicamente una situación social concreta. Puede estar cuestionándose quién es, cuánto vale, si resulta interesante para los demás o si merece formar parte del grupo.

En mi experiencia como psicóloga en Viladecans, el rechazo social puede convertirse rápidamente en una experiencia que afecta a la autoestima, a la seguridad personal y a la manera de relacionarse con otras personas.

Y aquí hay una diferencia importante: validar el dolor no significa confirmar que todas las interpretaciones negativas sean ciertas.

Podemos decir: “Entiendo que esto te haya dolido mucho” sin decir “entonces es verdad que nadie te quiere”.

¿Por qué puede sentirse tan enorme?

Cuando una persona adolescente es excluida, su malestar puede aparecer de muchas maneras.

Puede mostrarse triste, enfadada, irritable o especialmente sensible. También puede empezar a evitar situaciones sociales, dejar de participar en clase, rechazar planes que antes disfrutaba o pasar mucho más tiempo aislada.

En otras ocasiones sucede lo contrario: intenta encajar a cualquier precio.

Puede modificar su forma de vestir, su manera de hablar, sus gustos o incluso tolerar comportamientos que le hacen daño con tal de no volver a quedarse fuera.

También pueden aparecer pensamientos repetitivos:

“¿Qué he hecho mal?”

“¿Por qué no me hablan?”

“¿Qué tienen los demás que yo no tengo?”

“Seguro que se están riendo de mí.”

“Si digo lo que pienso, me van a rechazar.”

Por eso, cuando una familia consulta conmigo por una situación de rechazo, no considero suficiente preguntar simplemente si el adolescente “tiene amigos”.

Como psicóloga en Viladecans especializada en acompañamiento psicológico, considero importante explorar cómo está viviendo sus relaciones, qué lugar siente que ocupa y qué impacto está teniendo la experiencia de rechazo social en su bienestar emocional.

Las redes sociales pueden hacer que el rechazo no termine al llegar a casa

Hace años, una experiencia de exclusión podía quedarse principalmente en el instituto o en el entorno social. Actualmente, las redes sociales pueden hacer que esa experiencia continúe durante muchas horas.

Ver que un grupo ha quedado sin contar contigo.

Descubrir fotografías de un plan al que no te invitaron.

Comprobar que otras personas están conectadas mientras tú estás solo o sola.

Leer comentarios o conversaciones que interpretas como indirectas.

Todo esto puede alimentar la sensación de estar fuera.

Además, las redes sociales muestran constantemente una versión seleccionada de la vida de otras personas. Esto puede hacer que un adolescente compare su realidad con imágenes de grupos de amistades aparentemente perfectos.

Y cuando ya existe inseguridad, esa comparación puede reforzar pensamientos como “todo el mundo tiene amigos menos yo”.

Por eso, desde mi trabajo como psicóloga en Viladecans, considero importante abordar el rechazo social sin separar la vida presencial de la experiencia digital. Ambas forman parte del mundo social de muchos adolescentes y pueden influirse mutuamente.

No todo rechazo significa acoso, pero tampoco debemos minimizarlo

Es importante diferenciar situaciones. Una decepción puntual con una amistad no necesariamente implica acoso escolar. Que un grupo no invite a alguien a un plan concreto tampoco significa automáticamente que exista bullying.

Pero que una situación no pueda clasificarse como acoso no significa que no pueda doler.

Por eso creo que los adultos tenemos que evitar dos extremos: dramatizar automáticamente cualquier conflicto y, en el otro lado, minimizarlo porque pensamos que “son cosas de la edad”.

La clave está en observar.

¿El malestar es puntual o se mantiene?

¿Está dejando de hacer actividades que antes disfrutaba?

¿Está evitando acudir al instituto?

¿Ha cambiado su manera de relacionarse?

¿Se muestra mucho más triste, irritable o aislado?

¿Habla negativamente sobre sí mismo o sobre sí misma?

¿Tiene miedo constante a ser rechazado?

¿La situación está afectando al sueño, al rendimiento académico o a su día a día?

Estas señales merecen atención.

¿Qué podemos hacer como madres, padres o personas adultas de referencia?

Una de las cosas más útiles que podemos ofrecer es un espacio en el que el adolescente no tenga que demostrar que su dolor está “justificado”.

En lugar de empezar buscando soluciones, podemos empezar escuchando.

En vez de decir “no pasa nada”, podemos probar con:

“Entiendo que te haya dolido.”

“¿Quieres contarme qué ocurrió?”

“¿Qué fue lo que más te afectó?”

“¿Qué pensaste sobre ti cuando pasó?”

“¿Quieres que te escuche o prefieres que pensemos juntos qué puedes hacer?”

Esta última pregunta puede ser especialmente importante. A veces creemos que ayudar consiste inmediatamente en aconsejar. Pero quizá en ese momento el adolescente necesita sentirse acompañado antes de encontrar una solución.

También es importante no obligarle a socializar como si fuera simplemente cuestión de “poner de su parte”. La seguridad social se construye poco a poco y necesita experiencias de aceptación, no únicamente exigencias.

Pedir ayuda también puede ser una forma de cuidarse

Cuando el rechazo social se mantiene o empieza a afectar significativamente al bienestar emocional, pedir ayuda profesional puede ser recomendable.

En terapia podemos trabajar la autoestima, las habilidades sociales, la gestión emocional, los pensamientos asociados al rechazo y las estrategias para afrontar conflictos interpersonales. También podemos ayudar a diferenciar entre una interpretación negativa y una situación objetiva de exclusión o maltrato.

Como psicóloga en Viladecans, mi objetivo no es enseñar a un adolescente a “aguantar” el rechazo ni convencerle de que no debería afectarle.

Mi objetivo es ayudarle a comprender qué está sintiendo, poner palabras a lo que le ocurre y construir recursos para relacionarse sin tener que dejar de ser quien es para conseguir pertenecer.

Porque sentirse parte de un grupo importa.

Y sentirse rechazado puede doler muchísimo.

Si tu hijo o hija está sufriendo por rechazo social, podemos trabajarlo juntos

Si notas que tu hijo, hija o adolescente cercano está sufriendo especialmente por sus relaciones sociales, no tienes que esperar a que el problema sea todavía más grande para pedir orientación.

Como psicóloga en Viladecans, puedo acompañarle en un espacio seguro y adaptado a su edad, donde pueda expresarse sin sentirse juzgado ni juzgada. También podemos trabajar conjuntamente con la familia cuando sea necesario para comprender qué está ocurriendo y encontrar nuevas formas de acompañarle.

Si crees que necesita apoyo psicológico, puedes agendar una cita conmigo en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans.

A veces, lo primero que necesita una persona adolescente no es que le digamos que “no es para tanto”.

Necesita que alguien pueda decirle:

“Entiendo que para ti esto sí es importante. Vamos a ver juntos qué está pasando.”

Paula García Hernández

Psicóloga General Sanitaria

Grado en Psicología con mención en Psicología de la Salud (Universitat de Barcelona)

Máster Psicología General Sanitaria (Universitat de Barcelona)

Máster Terapia Asistida con Animales (ISEP)

Formación complementaria
  • Curso de Experto en Prevención e Intervención en Suicidio (ISEP)
  • Diploma en Intervención Educativa en Autismo (Fundació Pere Tarrés)
  • Diploma en Atención a la diversidad: TDAH (Fundació Pere Tarrés)
Experiencia Laboral
  • Psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans)
  • Psicóloga y Monitora Adultos con Discapacidad (Fundación Apip-Acam)
  • Psicóloga infanto-juvenil en Escola Joaquim Abril (Sant Fost de Campsentelles)
  • Vetlladora en casa de colonias Mas Po-Canyadó (La Conreria)
  • Reeducadora de niños y adolescentes con TDAH y autismo en Asociació TDAH Vallès (Sabadell)
El primer síntoma de un TCA casi nunca es la comida | Psicología Viladecans

El primer síntoma de un TCA casi nunca es la comida | Psicología Viladecans

PSICÓLOGA VILADECANS: PRIMEROS SÍNTOMAS DE UN TCA

El primer síntoma de un TCA casi nunca es la comida | Psicología Viladecans

Psicóloga en Viladecans explicando los síntomas de un TCA y las primeras señales de alerta relacionadas con la alimentación, el cuerpo y la autoestima.

Soy Laia Montero Gascó, Psicóloga General Sanitaria, jurídica y forense, y trabajo como psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans. Me gradué en Psicología con mención clínica en la Universitat Ramon Llull y posteriormente cursé el Máster Universitario en Psicología Jurídica y el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria, ambos en la VIU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado con población infantil, juvenil y adulta, así como en el ámbito de las adicciones y en diferentes contextos clínicos y sociales. Mi formación también incluye prevención e intervención en conducta suicida y autolesiva y primeros auxilios psicológicos, entre otras especializaciones. Desde mi experiencia en consulta, hay algo que he aprendido y que considero fundamental cuando hablamos de trastornos de la conducta alimentaria: el primer síntoma de un TCA casi nunca es la comida.

Cuando pensamos en un TCA, solemos mirar demasiado pronto al plato

Cuando alguien escucha hablar de un trastorno de la conducta alimentaria, es habitual que piense inmediatamente en comida: dejar de comer determinados alimentos, contar calorías, darse atracones, vomitar después de comer o preocuparse excesivamente por el peso.

Y, efectivamente, estas conductas pueden formar parte de un TCA. Pero cuando acompaño a una persona en consulta, muchas veces encuentro que la dificultad empezó bastante antes de que aparecieran cambios evidentes en su alimentación.

A veces empezó con una necesidad intensa de control.

O con una sensación de no ser suficiente.

Con una comparación constante con otras personas.

Con una autoestima cada vez más vinculada al aspecto físico.

Con la dificultad para gestionar determinadas emociones.

Con una relación complicada con el propio cuerpo.

Por eso, como psicóloga en Viladecans, cuando observo posibles síntomas de TCA no me centro únicamente en qué come una persona. También intento comprender qué está ocurriendo en su mundo emocional, familiar, social y personal.

El control puede ser una de las primeras señales

Una de las señales que considero especialmente importantes es la necesidad creciente de control.

Hay personas que comienzan a establecer pequeñas reglas alrededor de la alimentación. Al principio pueden parecer inocentes: eliminar un alimento concreto, evitar cenar fuera, pesarse con frecuencia o empezar a controlar determinadas cantidades.

El problema aparece cuando estas reglas empiezan a ocupar cada vez más espacio mental.

La persona puede sentir que necesita cumplirlas para estar tranquila. Puede experimentar culpa si se las salta o ansiedad ante situaciones en las que no puede controlar qué va a comer.

Desde fuera quizá todavía no parezca que exista un problema grave.

Sin embargo, internamente puede estar ocurriendo algo importante.

Cuando la alimentación empieza a determinar el estado de ánimo, la vida social o la percepción que alguien tiene de sí mismo, merece la pena prestar atención.

La autoestima puede empezar a depender del cuerpo

Otra señal que observo en consulta tiene que ver con la autoestima.

Cuando una persona comienza a sentir que su valor depende de cómo se ve, de cuánto pesa o de cómo encaja en determinados cánones estéticos, su relación con el cuerpo puede volverse progresivamente más rígida.

«Hoy me veo fatal».

«He engordado».

«No puedo ponerme esta ropa».

«Cuando consiga adelgazar, estaré mejor».

«Si como esto, voy a estropearlo todo».

Estas frases pueden parecer comentarios cotidianos, pero cuando se repiten constantemente y empiezan a condicionar la vida de una persona, pueden estar expresando un malestar más profundo.

En mi trabajo como psicóloga en Viladecans, los síntomas relacionados con un TCA los entiendo dentro de un contexto mucho más amplio: autoestima, emociones, pensamientos, relaciones, autoconcepto y circunstancias vitales.

Dejar de disfrutar también puede ser una señal

Hay otra cuestión que considero especialmente relevante: qué cosas está dejando de hacer la persona.

Quizá antes disfrutaba de quedar con sus amistades y ahora evita restaurantes.

Quizá participaba en celebraciones familiares y ahora siente ansiedad cuando hay comida de por medio.

Quizá le gustaba hacer deporte y ahora siente que tiene que entrenar obligatoriamente.

Quizá antes se vestía sin darle demasiadas vueltas y ahora pasa mucho tiempo intentando esconder determinadas partes de su cuerpo.

Cuando las preocupaciones relacionadas con la comida, el ejercicio o la imagen corporal comienzan a limitar la vida cotidiana, no deberíamos esperar a que la situación sea extrema para pedir ayuda.

Un TCA no se define únicamente por lo que una persona come. También puede observarse en todo aquello que empieza a dejar de hacer por miedo, culpa, vergüenza o necesidad de control.

La comparación constante puede alimentar el problema

Vivimos en un entorno en el que la comparación es muy fácil.

Redes sociales, fotografías editadas, contenidos sobre alimentación, rutinas de ejercicio, mensajes sobre cuerpos «ideales»… Todo ello puede influir en la forma en la que una persona se relaciona con su propio cuerpo.

No significa que las redes sociales sean la causa directa de un TCA. Pero sí pueden convertirse en un factor que aumente determinadas preocupaciones, especialmente cuando existe vulnerabilidad previa.

En consulta, me interesa saber qué ocurre después de que alguien pasa tiempo viendo determinados contenidos.

¿Se siente peor con su cuerpo?

¿Comienza a compararse?

¿Siente que debería cambiar?

¿Aumenta su necesidad de controlar la alimentación?

¿Empieza a evitar determinados alimentos?

Cuando como psicóloga en Viladecans valoro los síntomas de un TCA, estas preguntas pueden ayudarme a entender mejor qué función están cumpliendo determinadas conductas y qué factores están manteniendo el malestar.

No todo se ve desde fuera

Una de las ideas que más me gustaría transmitir es que una persona puede estar sufriendo un TCA aunque su entorno no lo perciba.

El sufrimiento psicológico no siempre es visible.

Puede haber personas que continúen estudiando, trabajando, quedando con amistades y aparentemente llevando una vida normal mientras dedican una enorme cantidad de energía mental a la comida, al cuerpo o al peso.

Por eso considero importante evitar comentarios como «pero si estás bien», «no parece que tengas ningún problema» o «solo tienes que comer».

La intención puede ser buena, pero este tipo de respuestas pueden hacer que la persona se sienta incomprendida y tenga todavía más dificultades para pedir ayuda.

¿Qué otros síntomas deberían hacernos estar alerta?

No existe un único síntoma que permita determinar por sí mismo que una persona tiene un TCA. Sin embargo, hay cambios que pueden justificar una valoración profesional:

  • Preocupación excesiva por el peso, el cuerpo o la alimentación.
  • Evitación progresiva de determinados alimentos o situaciones sociales.
  • Necesidad constante de compensar después de comer.
  • Ejercicio vivido desde la obligación o la culpa.
  • Atracones o sensación de pérdida de control al comer.
  • Comer a escondidas.
  • Pesarse o comprobar el cuerpo de manera repetitiva.
  • Sentir culpa, ansiedad o vergüenza después de comer.
  • Cambios importantes en los hábitos alimentarios.
  • Aislamiento social relacionado con la comida.
  • Cambios de humor, irritabilidad o preocupación constante.
  • Dificultades para concentrarse debido a pensamientos relacionados con alimentación o imagen corporal.

Estos indicadores no equivalen automáticamente a un diagnóstico. Precisamente por eso, ante la aparición de varias señales, considero importante consultar con profesionales especializados y realizar una valoración individualizada.

Pedir ayuda no significa esperar a estar en el límite

Uno de los errores que encuentro con frecuencia es pensar que hay que esperar a que el problema sea «lo suficientemente grave».

No.

No es necesario esperar a que una persona haya perdido mucho peso, haya dejado completamente de comer o sufra consecuencias físicas importantes para pedir ayuda.

Cuanto antes se detecta una dificultad, más posibilidades existen de intervenir sobre ella antes de que se consolide y afecte a más áreas de la vida.

Además, detrás de una conducta alimentaria problemática puede haber diferentes necesidades y experiencias. Por eso, en terapia no se trata simplemente de decirle a alguien qué debería comer.

Necesitamos comprender qué está ocurriendo y qué función cumple esa conducta para esa persona.

Como profesional, mi objetivo es ofrecer un espacio seguro, sin juicios, en el que podamos hablar de aquello que quizá cuesta explicar incluso a las personas más cercanas.

Como psicóloga, miro más allá de la comida

Cuando alguien llega a consulta y me dice «creo que tengo un problema con la comida», mi primera pregunta no es únicamente qué está comiendo.

Quiero conocer cómo se siente.

Qué piensa de sí mismo o de sí misma.

Cómo se relaciona con su cuerpo.

Qué está ocurriendo en su entorno.

Qué emociones le resultan más difíciles de manejar.

Qué ha cambiado últimamente.

Y, sobre todo, cuánto espacio está ocupando todo esto en su vida.

Para mí, esta mirada es fundamental. Porque detrás de un comportamiento relacionado con la alimentación puede existir ansiedad, inseguridad, perfeccionismo, dificultades emocionales, experiencias vitales difíciles, presión social, problemas de autoestima u otras circunstancias que necesitan ser atendidas.

Por eso, cuando hablo de síntomas de TCA desde mi experiencia como psicóloga en Viladecans, insisto en que debemos mirar más allá de la comida. El objetivo no es únicamente modificar una conducta, sino comprender a la persona que hay detrás y acompañarla en la recuperación de una relación más saludable consigo misma.

Si algo de esto te resulta familiar, podemos hablarlo

Si tú, tu hijo, tu hija, tu pareja o alguien cercano está empezando a mostrar cambios preocupantes en su relación con la alimentación, el cuerpo o el ejercicio, no hace falta esperar a que el problema vaya a más para consultar.

Como psicóloga en Viladecans, puedo acompañarte en una primera valoración para comprender qué está ocurriendo y determinar qué tipo de intervención puede ser la más adecuada en cada caso. Si después de leer este artículo te has reconocido en alguno de estos síntomas de TCA, pedir ayuda puede ser un primer paso importante.

No tienes que llegar al límite para merecer atención.

Puedes agendar una cita conmigo y empezar a hablar de aquello que te preocupa en un espacio profesional, cercano y sin juicios.

Soy Laia Montero Gascó, psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans, y estaré encantada de acompañarte.

Laia Montero Gascó

Psicóloga General Sanitaria, jurídica y forense

Grado en Psicología con mención clínica (Universitat Ramon Llull)

Máster universitario en Psicología Jurídica (VIU)

Máster universitario en Psicología General Sanitaria (VIU)

Experiencia Laboral
  • Psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans).
  • Psicóloga en adicciones en Associació Retorn (Barcelona)
  • Psicóloga en prácticas en Ita Avenir (Barcelona).
  • Psicóloga en programas formativos en medidas penales en la Fundació IRES (Barcelona).
  • Psicóloga de tránsito y la seguridad vial en Centre Mèdic Unió.
  • Psicóloga infantil, juvenil y de adultos en Centre Mèdic Censalu (Gavá).
  • Psicóloga en prácticas en el Instituto NEPP (Barcelona).
Formación complementaria
  • Curso «Primeros auxilios psicológicos en violencia sexual. Herramientas aplicadas. El cine como ejemplo».
  • Curso «Prevención e intervención en conducta suicida y autolesiva».
  • Curso «La mente de un pedófilo. Bases del abordaje de la pedofilia desde la consulta clínica».
  • Curso «Formación en realidad virtual para medidas penales alternativas».
Psicología adolescente en Viladecans: acompañar el desarrollo emocional con empatía

Psicología adolescente en Viladecans: acompañar el desarrollo emocional con empatía

PSICÓLOGO ADOLESCENTES VILADECANS: DESARROLLO EMOCIONAL

Psicólogo en Viladecans: acompañar el desarrollo emocional con empatía

Psicólogo de adolescentes en Viladecans acompañando emociones y desarrollo personal con empatía en sesión terapéutica.

Soy Íñigo Prieto, psicólogo en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans, y mi vocación desde hace años es acompañar a las personas en su proceso de crecimiento emocional y psicológico, especialmente durante la etapa de la adolescencia.

Me gradué en Psicología por la Universitat de Barcelona y continué mi formación con el Máster en Psicopedagogía (UOC) y el Máster en Psicología General Sanitaria, que me han permitido abordar el bienestar psicológico desde una mirada integral, uniendo la perspectiva educativa y la clínica.

Mi experiencia profesional se ha ido construyendo en diferentes ámbitos: hospitales de día, CSMIJ, gabinetes privados e investigación en la universidad.

Toda esta trayectoria me ha llevado a especializarme en el acompañamiento psicológico de adolescentes en Viladecans, una tarea que considero profundamente humana y necesaria. La adolescencia es un periodo de transición lleno de desafíos, pero también de oportunidades para fortalecer la autoestima, la autonomía y la gestión emocional. Como psicólogo que trabaja con adolescentes y sus emociones en Viladecans, mi compromiso es ofrecer un espacio donde puedan sentirse comprendidos, escuchados y acompañados sin juicio.

La adolescencia: un puente entre la infancia y la adultez

La adolescencia es una etapa de cambios intensos y, en muchos casos, desconcertantes. Es ese momento vital en el que se deja atrás la infancia, pero aún no se ha alcanzado la madurez adulta. Se trata de una etapa de búsqueda: de identidad, de pertenencia, de significado.

Desde mi experiencia como psicólogo especializado en adolescentes en Viladecans, observo que este periodo se caracteriza por una gran sensibilidad emocional. Las emociones aparecen con fuerza, a veces sin aviso, y pueden generar confusión tanto en los y las jóvenes como en sus familias. Lo que ayer parecía fácil, hoy puede resultar insoportable; lo que antes se resolvía con diálogo, ahora se vive como una lucha constante.

Esto ocurre porque el cerebro adolescente está en plena transformación. Las áreas relacionadas con la gestión emocional y la toma de decisiones aún están desarrollándose. Por eso, es frecuente que los y las adolescentes actúen de forma impulsiva o se sientan desbordados por lo que sienten.

Lejos de ver esto como un problema, lo entiendo como una etapa de aprendizaje emocional. Si se acompaña con empatía, se convierte en una oportunidad para que los jóvenes aprendan a conocer y manejar sus emociones, desarrollar pensamiento crítico y construir una identidad sólida. Y es ahí donde mi labor como psicólogo de adolescentes en Viladecans centrado en las emociones cobra sentido: ofrecer herramientas para que cada chico o chica pueda comprenderse mejor y transitar esta etapa con más equilibrio.

El papel de la familia: presencia, límites y comunicación

La adolescencia no solo la vive quien la atraviesa, sino también su entorno. A menudo, las madres, padres y cuidadores me expresan su frustración porque sienten que “ya no reconocen” a su hijo o hija. De repente, las conversaciones se vuelven difíciles, el diálogo se llena de silencios o reproches, y la convivencia se vuelve un reto diario.

Como psicólogo de adolescentes en Viladecans, veo cada día que una de las claves está en redefinir el vínculo familiar. No se trata de volver al control que se tenía durante la infancia, sino de encontrar nuevas formas de acompañar desde la confianza. En esta etapa, los jóvenes necesitan sentir que se les da espacio para decidir, pero también que hay una base segura a la que pueden volver cuando lo necesiten.

En las sesiones familiares trabajamos la comunicación consciente, el establecimiento de límites saludables y el desarrollo de una escucha empática. Muchas veces, la tensión se reduce cuando los adultos aprenden a validar las emociones de sus hijos e hijas sin intentar resolverlas de inmediato. Escuchar sin juzgar, acompañar sin imponer y ofrecer guía sin invadir puede marcar una gran diferencia.

La familia tiene un papel insustituible en el bienestar emocional del adolescente. Cuando logra mantenerse presente sin sobreproteger, y firme sin ser autoritaria, se convierte en el pilar que ayuda a sostener los procesos de cambio.

Las emociones como brújula del desarrollo

Las emociones son la base de nuestro bienestar psicológico. Sin embargo, en la adolescencia pueden vivirse como un torbellino: alegría, miedo, tristeza, enfado, ilusión… todo convive en un mismo día.

Mi labor como psicólogo que acompaña a adolescentes en Viladecans y sus emociones consiste en enseñar a reconocer, nombrar y regular esas emociones. Es decir, a que los y las jóvenes comprendan lo que sienten y aprendan a gestionarlo sin reprimirlo ni dejarse arrastrar por ello.

Muchos adolescentes llegan a la consulta con frases como “no sé qué me pasa” o “no puedo controlar cómo me siento”. En esos casos, la terapia se convierte en un espacio de aprendizaje emocional: analizamos juntos las situaciones que generan malestar, las creencias que lo alimentan y las estrategias más útiles para afrontarlo.

Trabajo con diferentes herramientas terapéuticas adaptadas a la edad y al estilo de cada persona: desde técnicas cognitivo-conductuales hasta estrategias de mindfulness, psicoeducación emocional o ejercicios de comunicación asertiva.

El objetivo es que cada adolescente aprenda a usar sus emociones como una brújula, no como un obstáculo. Cuando logran comprender lo que sienten, se abre un camino hacia una mayor autoestima, resiliencia y bienestar.

Empatía: la base del vínculo terapéutico

Una parte esencial de mi trabajo es la construcción de un vínculo de confianza. En muchas ocasiones, el o la adolescente llega al espacio terapéutico sin saber muy bien qué esperar. Algunos lo hacen a petición de sus familias; otros, porque sienten que “necesitan hablar con alguien que no les juzgue”.

En mis sesiones, la empatía es el punto de partida. No se trata solo de escuchar, sino de comprender desde dentro lo que esa persona está viviendo. Ser psicólogo de adolescentes en Viladecans me ha enseñado que la empatía genuina permite abrir puertas que la confrontación o el consejo rápido cierran.

En este sentido, no intento “convencer” a los jóvenes de cómo deben comportarse. Prefiero acompañarles para que descubran sus propios recursos. Les ayudo a observar sus pensamientos, a identificar los patrones que les generan malestar y a encontrar alternativas que les hagan sentirse más libres y coherentes.

A veces, basta con ofrecer un espacio donde puedan ser ellos mismos sin tener que rendir cuentas. Cuando eso ocurre, el proceso terapéutico se vuelve verdaderamente transformador.

El acompañamiento psicológico como proceso de crecimiento

Uno de los grandes malentendidos sobre la terapia es pensar que solo se acude cuando hay un problema grave. Sin embargo, el acompañamiento psicológico durante la adolescencia también puede ser preventivo: una forma de aprender habilidades emocionales, fortalecer la autoestima o mejorar la comunicación familiar.

Como psicólogo especializado en adolescentes en Viladecans, me encuentro con jóvenes que atraviesan diferentes situaciones: ansiedad ante los estudios, inseguridad, rupturas de amistad o pareja, dificultades de relación con la familia, estrés por la presión social, uso problemático de redes, duelos o pérdida de motivación.

Cada proceso es único. Mi objetivo no es “arreglar” al adolescente, sino ayudarle a entenderse y aceptarse, a reconectar con su propia capacidad para adaptarse, aprender y crecer. La terapia se convierte así en un espacio donde se cultiva la confianza, la responsabilidad emocional y la autocompasión.

Ver cómo un chico o una chica logra poner en palabras lo que siente, se permite llorar por primera vez sin miedo o aprende a comunicarse con asertividad, es una de las experiencias más gratificantes de mi trabajo.

Psicólogo de adolescentes en Viladecans para acompañar el desarrollo emocional

Si sientes que tu hijo o hija está atravesando una etapa difícil, o si tú mismo o misma, como adolescente, necesitas un espacio para entenderte mejor, quiero invitarte a dar el primer paso. En Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans encontrarás un entorno cálido, profesional y de confianza.

Como psicólogo de adolescentes en Viladecans especializado en emociones, mi misión es acompañarte para que puedas comprender lo que sientes, fortalecer tu autoestima y afrontar los desafíos de esta etapa con herramientas y serenidad.

Pedir ayuda no es signo de debilidad, sino un acto de valentía y de amor propio. A veces, solo hace falta un espacio de escucha para empezar a cambiar la manera en que te relacionas contigo y con los demás.

La adolescencia no tiene por qué ser una etapa de conflicto: puede ser una oportunidad maravillosa para descubrir quién eres y aprender a vivir con plenitud emocional.

Iñigo Prieto Moreno

Psicólogo General Sanitario y psicopedagogo

Experiencia Laboral
  • Psicólogo en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans).
  • Prácticas como psicólogo clínico en CSMIJ (Gavà).
  • Terapeuta ocupacional y psicólogo de planta en Hospital de Día de Anglí (Barcelona).
  • Psicólogo y psicopedagogo en el centro Inventtia (Vilanova i la Geltrú).
  • Investigador en psicología (Universitat de Barcelona).

Grado en Psicología (Universitat de Barcelona)

Máster en Psicopedagogía (UOC)

Máster en Psicología General Sanitaria

Experiencia Laboral
  • Psicólogo en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans).
  • Prácticas como psicólogo clínico en CSMIJ (Gavà).
  • Terapeuta ocupacional y psicólogo de planta en Hospital de Día de Anglí (Barcelona).
  • Psicólogo y psicopedagogo en el centro Inventtia (Vilanova i la Geltrú).
  • Investigador en psicología (Universitat de Barcelona).
PSICÓLOGA VILADECANS – Eplosiones emocionales en la adolescencia: cómo interenir sin escalar el conflicto

PSICÓLOGA VILADECANS – Eplosiones emocionales en la adolescencia: cómo interenir sin escalar el conflicto

PSICÓLOGA VILADECANS: EXPLOSIONES EMOCIONALES EN LA ADOLESCENCIA

Explosiones emocionales en la adolescencia: cómo intervenir sin escalar el conflicto

Adolescente expresando emociones intensas, acompañada por psicóloga especializada en emociones adolescentes en Viladecans.

Si buscas psicóloga emociones adolescentes Viladecans, es porque te preocupa el bienestar de tu hijo o hija.

¡Hola! Soy Laia Montero, psicóloga clínica con formación en la Universitat Ramon Llull y dos másteres universitarios en Psicología Jurídica y Psicología General Sanitaria por la VIU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en distintos ámbitos que me han permitido adquirir experiencia con adolescentes, familias y adultos, desde la intervención en adicciones, hasta la atención en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans, donde acompaño a personas en procesos emocionales complejos. Además, cuento con formación complementaria en prevención de conductas suicidas, violencia sexual y otras áreas sensibles, que me dotan de una visión integral para abordar las emociones y conflictos.

En esta entrada quiero compartir contigo algunas claves para comprender y manejar las explosiones emocionales en la adolescencia, un fenómeno frecuente y que puede generar gran malestar familiar y social. Desde mi experiencia como psicóloga experta en tratar emociones de adolescentes en Viladecans, te invito a conocer herramientas prácticas para intervenir sin escalar el conflicto y favorecer una comunicación más saludable.

La adolescencia y sus emociones intensas

La adolescencia es una etapa de cambios profundos, donde no solo se desarrollan aspectos físicos y cognitivos, sino también una intensa transformación emocional. El cerebro adolescente, en pleno proceso de maduración, especialmente en el córtex prefrontal encargado del control de impulsos y la toma de decisiones, provoca que la gestión emocional sea a veces complicada.

Las explosiones emocionales —que pueden manifestarse en gritos, llantos, actitudes desafiante o incluso conductas impulsivas— son una forma en la que el o la adolescente expresa frustración, miedo, tristeza o enfado cuando todavía no dispone de las herramientas adecuadas para gestionarlas. En mi labor como psicóloga que trata emociones con adolescentes en Viladecans, he visto que estas explosiones son una forma de comunicación que, aunque a menudo incómoda, esconde necesidades emocionales importantes.

Por qué evitar que el conflicto escale

Cuando en una situación emocionalmente cargada respondemos con irritación, reproches o castigos, podemos agravar la tensión y aumentar la distancia entre la persona adolescente y su entorno. Esto dificulta el diálogo y la resolución de problemas y puede generar un círculo vicioso donde cada explosión provoca una reacción más intensa.

Por ello, es clave intervenir desde la calma, la empatía y el respeto. No se trata de ceder a todas las peticiones o comportamientos, sino de validar el sentir, escuchando sin juzgar y mostrando que estamos presentes para acompañar. Desde mi experiencia, como psicóloga experta en emociones de adolescentes en Viladecans, esta actitud abre la puerta a una comunicación auténtica y a la construcción de vínculos de confianza que perduran.

Estrategias para intervenir sin escalar el conflicto

1. Mantén la calma y regula tu respuesta

Tu estado emocional influye directamente en la dinámica. Respirar profundamente y tomarte un momento antes de responder puede evitar que la tensión aumente.

2. Reconoce y valida las emociones

Expresiones como “Veo que estás muy enfadado/a y entiendo que te cueste manejarlo” ayudan a que el adolescente se sienta aceptado y comprendido, lo que puede reducir la necesidad de manifestar la emoción de forma explosiva.

3. Ofrece espacio para la autorregulación

Permitir un tiempo de pausa o un lugar tranquilo para que el o la adolescente pueda calmarse es fundamental. No se debe presionar a hablar o solucionar el problema inmediatamente.

4. Facilita la expresión verbal cuando sea posible

Cuando la intensidad haya bajado, fomenta el diálogo con preguntas abiertas: “¿Quieres contarme qué te ha pasado?” o “¿Cómo te puedo ayudar a sentirte mejor?”.

5. Establece límites claros, firmes y respetuosos

Los límites son necesarios para la convivencia y la seguridad, pero deben comunicarse sin amenazas ni castigos desproporcionados. La coherencia y el respeto fomentan el aprendizaje emocional.

6. Fomenta actividades que ayuden a canalizar emociones

El deporte, la expresión artística o técnicas de mindfulness son herramientas que pueden acompañar el trabajo emocional y favorecer la regulación.

Cuando es necesario el acompañamiento psicológico

Las explosiones emocionales frecuentes o desproporcionadas pueden ser señal de que la persona adolescente está enfrentando dificultades emocionales más profundas como ansiedad, depresión o problemas en las relaciones interpersonales. En estos casos, la intervención profesional es clave para ofrecer un espacio seguro y herramientas especializadas.

En Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans, acompaño a adolescentes y familias desde un enfoque integral, respetuoso y personalizado. Mi formación, que incluye conocimientos en prevención de conductas suicidas y abordaje clínico, me permite ofrecer un apoyo adaptado a cada necesidad, fomentando el crecimiento emocional y la resiliencia.

Te invito a dar el paso para acompañar mejor las emociones adolescentes

Si tú o tu hijo/a estáis atravesando momentos difíciles relacionados con explosiones emocionales, no dudes en buscar ayuda profesional. En Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans estoy a tu disposición para acompañarte en este proceso, ofreciendo un espacio seguro donde podamos trabajar juntos desde la comprensión, el respeto y la profesionalidad.

Agendar una cita conmigo es el primer paso para construir un camino hacia la regulación emocional y la mejora de las relaciones familiares y sociales.

Laia Montero Gascó

Psicóloga General Sanitaria, jurídica y forense

Grado en Psicología con mención clínica (Universitat Ramon Llull)

Máster universitario en Psicología Jurídica (VIU)

Máster universitario en Psicología General Sanitaria (VIU)

Experiencia Laboral
  • Psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans).
  • Psicóloga en adicciones en Associació Retorn (Barcelona)
  • Psicóloga en prácticas en Ita Avenir (Barcelona).
  • Psicóloga en programas formativos en medidas penales en la Fundació IRES (Barcelona).
  • Psicóloga de tránsito y la seguridad vial en Centre Mèdic Unió.
  • Psicóloga infantil, juvenil y de adultos en Centre Mèdic Censalu (Gavá).
  • Psicóloga en prácticas en el Instituto NEPP (Barcelona).

Formación complementaria
  • Curso «Primeros auxilios psicológicos en violencia sexual. Herramientas aplicadas. El cine como ejemplo».
  • Curso «Prevención e intervención en conducta suicida y autolesiva».
  • Curso «La mente de un pedófilo. Bases del abordaje de la pedofilia desde la consulta clínica».
  • Curso «Formación en realidad virtual para medidas penales alternativas».

TERAPIA ADOLESCENTES Viladecans: «Adolescencia prolongada: ¿una etapa que se alarga o un sistema que infantiliza?»

TERAPIA ADOLESCENTES Viladecans: «Adolescencia prolongada: ¿una etapa que se alarga o un sistema que infantiliza?»

Joven pensativo sentado en un banco al atardecer, con expresión introspectiva, representando el concepto de adolescencia prolongada en Viladecans.

TERAPIA ADOLESCENTES Viladecans:

«Adolescencia prolongada: ¿una etapa que se alarga o un sistema que infantiliza?»

¡Hola! Soy Beatriz Fraga, psicóloga en el centro Serveis Atenció Terapèutica de Terapia ADOLESCENTES Viladecans, donde acompaño a jóvenes, adultos y familias en sus procesos personales. Me gradué en Psicología por la Universitat Oberta de Catalunya, y continué mi formación con un Máster en Psicología Forense y Criminal por la Universitat de Barcelona. En mi consulta en Viladecans, uno de los temas que más preocupan a las familias y que aparece de forma recurrente es el de los y las jóvenes que parecen “estancados”, como si la adolescencia no terminara nunca. Jóvenes que no acaban de asumir responsabilidades, que no encuentran su lugar en el mundo adulto y que viven en un limbo emocional, profesional y relacional. Esto me ha llevado a reflexionar profundamente sobre un fenómeno que cada vez vemos más: la adolescencia prolongada en Viladecans.

¿Qué es la adolescencia prolongada?

La adolescencia ha sido tradicionalmente entendida como una etapa de transición entre la niñez y la adultez. Sin embargo, en las últimas décadas hemos visto cómo esta etapa parece alargarse más allá de lo esperable. No es raro encontrar a jóvenes de 25 años o más que todavía no han alcanzado independencia emocional, económica o vital.

La adolescencia prolongada en Viladecans, como en muchas otras localidades, no es un fenómeno aislado. Es una realidad que se manifiesta de distintas maneras: apatía, dificultad para tomar decisiones, miedo a equivocarse, dependencia familiar, falta de motivación o identidad difusa. Es una adolescencia que se ha alargado no solo en el tiempo, sino también en su profundidad emocional.

Y lo más importante: no siempre responde a una falta de madurez, sino a una suma de factores sociales, familiares y estructurales que debemos observar con una mirada amplia y compasiva.

Un sistema que no facilita el crecimiento

En mi experiencia clínica, he podido identificar algunos factores comunes que influyen en esta prolongación de la adolescencia:

– Sobreprotección familiar: Muchas veces los padres y madres, por miedo o por amor, caen en dinámicas de control o de resolución constante de los problemas de sus hijos, evitando así que estos desarrollen recursos propios. El resultado es una dificultad para tomar decisiones, asumir riesgos o afrontar frustraciones.

– Inestabilidad socioeconómica: Encontrar un trabajo digno, pagar un alquiler o emanciparse se ha vuelto una misión casi imposible para muchos jóvenes. Esta realidad impide que puedan construir un proyecto vital autónomo, lo que prolonga su dependencia económica y emocional.

– Expectativas sociales elevadas: La presión por “triunfar”, estudiar una carrera, tener éxito y encajar en determinados estándares genera una angustia silenciosa. Ante el miedo a fracasar, muchos jóvenes optan por no avanzar.

En definitiva, la adolescencia prolongada en Viladecans no es solo responsabilidad individual de quien la vive, sino también del sistema que dificulta los procesos naturales de crecimiento.

¿Estamos infantilizando a nuestros jóvenes?

Esta es una pregunta incómoda, pero necesaria. A menudo, los adultos proyectamos nuestras propias inseguridades en los más jóvenes: queremos protegerles, pero también controlarles; queremos que crezcan, pero sin que cometan errores; queremos que sean independientes, pero sin que se alejen.

Infantilizar no significa necesariamente tratar con dulzura o hablar con diminutivos. Es mucho más sutil: es negar la capacidad de decisión, evitar el conflicto por miedo a la ruptura, posponer conversaciones difíciles o no permitir equivocaciones. Y eso, sin quererlo, deja a nuestros jóvenes en una burbuja emocional de la que les cuesta salir.

En consulta, trabajo con muchos chicos y chicas que se sienten desubicados, presionados o confundidos. Algunos no se atreven a decir lo que quieren por miedo a decepcionar a sus familias; otros no saben lo que quieren porque nunca se les ha dado espacio real para pensarlo. En este contexto, la adolescencia prolongada no es un capricho, sino un síntoma.

¿Qué podemos hacer desde la psicología para abordar la adolescencia prolongada?

La solución no pasa por exigir madurez de forma brusca, sino por acompañar con paciencia, respeto y límites claros. En terapia, ayudamos a estos jóvenes a explorar sus emociones, a reconocer sus propios valores, a gestionar la frustración y, sobre todo, a construir una identidad autónoma.

También es fundamental trabajar con las familias, especialmente cuando se detectan dinámicas de dependencia emocional o sobreprotección. A veces, ayudar a un hijo o hija a madurar implica revisar nuestras propias creencias, miedos o expectativas.

Desde la práctica clínica en Serveis Atenció Terapèutica, trabajamos para ofrecer herramientas que permitan a los jóvenes dar pasos reales hacia la adultez. La adolescencia prolongada en Viladecans no tiene por qué ser una condena. Puede ser una oportunidad para mirar con más profundidad cómo estamos educando, acompañando y relacionándonos con nuestros adolescentes.

Terapia psicológica para adolescentes en Viladecans

Si te has sentido identificado/a con lo que he contado, ya sea como madre, padre, educador o joven, te invito a dar el primer paso. La adolescencia prolongada en Viladecans se puede abordar desde la escucha, el acompañamiento profesional y el trabajo emocional. No estás solo/a en este camino.

Puedes pedirme cita en el centro Serveis Atenció Terapèutica, donde estaré encantada de ofrecerte un espacio confidencial, cálido y orientado al cambio.

Beatriz Fraga

Psicóloga

Grado en Psicología (UOC)

Máster en Psicología Forense y Criminal (UB)

Especialista Universitario en Intervención  con víctimas de violencia de género y agresores de pareja (Universidad Europea Miguel de Cervantes)

Experiencia Laboral
  • Psicóloga en Serveis d’Atenció Terapèutica (Viladecans).
  • Psicóloga en Sentiment (Sant Vicenç dels Horts).
Formación complementaria
  • Curso «Sensibilización, prevención y herramientas contra la violencia sexual en población joven».
  • Curso «Protocolos para la prevención y abordaje del acoso sexual y por razón de sexo».
  • Curso «Violencia machista: herramientas de intervención socioeducativas».
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