¿Cómo decirle a un niño o niña que tiene dislexia?

IRENE DOMÍNGUEZ 

Logopeda

en Viladecans

 

¿Cómo comunicar a tu hijo/a que tiene DISLEXIA?

 

Mi experiencia como logopeda me permite ofrecer estos consejos para padres/madres o adultos a la hora de comunicar el diagóstico de dislexia. Cuando le hables a un niño/a sobre su dislexia, es importante hacerlo con calma, empatía y dando espacio para que haga preguntas. Aquí tienes algunas sugerenciassobre cómo abordar la conversación:

Elije un momento tranquilo y adecuado

Sé claro y utiliza palabras sencillas

Haz hincapié en que no es su culpa

Destaca sus fortalezas

Explica el apoyo que recibirá

Fomenta el diálogo abierto 

Dejo en el Blog esta publicación de CHANGE DYSLEXIA: Luz Rello desde su experiencia nos orienta sobre como comunicar a los hijos/as el hecho que tienen dislexia

 

En primer lugar, da gracias por que sea dislexia y no una dificultad más problemática. La dislexia, con trabajo y la ayuda necesaria, se supera. En los ocho años que llevo investigando —aunque no es mucho— he visto cómo pasaban por el laboratorio familias con niños pequeños y adolescentes que de verdad parecía que no iban a salir adelante y ahora están haciendo lo que querían hacer.
Lo segundo es decidir si realmente quieres o no decírselo, porque en realidad no hay nada que te obligue a hacerlo.

Para algunos/as jóvenes, es un alivio saber que tienen dislexia

Porque entonces dejan de creer que son tontos, vagos o despistados. Además, si el colegio colabora, puede que, además, sus compañeros y sus profesores lo ayuden a superarlo, estimulando sus fortalezas.

Otras personas prefieren no tener etiqueta y trabajar duro en silencio sin ni siquiera saber que se llama dislexia

Eres tú el que conoce la personalidad del niño y puedes elegir. Personalmente, no creo que sea mejor ni una cosa ni otra, porque he visto casos de éxito en ambas situaciones.

Si se prefiere no usar la palabra dislexia por no etiquetar el problema

Entonces se le pueden explicar al niño las alteraciones que tiene de lectura o escritura para que sepa en qué debe trabajar y esforzarse más. Aunque sean muy pequeños, los niños se dan cuenta de casi todo.

Si decides comunicarlo, hazlo con transparencia, usando la palabra dislexia

Hazlo también con madurez, delicadeza y sobre todo con normalidad. Comenzad por ver las diferencias como algo normal, porque al final todos somos diferentes.

Los siguientes hechos e ideas pueden servir a la hora de comunicarlo

La dislexia no tiene que ver con la inteligencia.

Esto puede que al niño le cueste entenderlo y que no lo crea. Incluso a muchos disléxicos adultos nos cuesta. Se le puede explicar que está demostrado con estudios que tienen en cuenta a miles de personas. Y que es verdad que las personas con dislexia parecen, pero solo parecen, menos inteligentes, porque la lectura y la escritura están muy asentadas en nuestra sociedad. Por ejemplo, si en vez de comunicarnos así fuera con música (como hace no tantos años, los libros eran cantados, o como todavía se hace en algunas tribus de Australia), entonces las privilegiadas serían las personas con oído absoluto.

La dislexia NO es una enfermedad.

Afecta a la lectura y a la escritura, pero no es una enfermedad, y en esto está de acuerdo toda la comunidad científica.

De hecho, la propia definición de dislexia indica que es un «trastorno específico del aprendizaje». La dislexia es una condición de la persona, por eso se acepta más la expresión «tiene dislexia», en vez de «es disléxico», que identifica a la persona por su condición.

La dislexia és más frecuente de lo que se piensa.

Es decir, su caso es especial, pero no tanto. Entre 5 y el 10 % de la población tiene dislexia.

En su clase, lo más seguro es que al menos haya otra persona con dislexia.

El esfuerzo es lo que cuenta.

Igualmente, con trabajo se puede salir adelante, incluso se puede conseguir que nadie note que tiene dislexia si es lo que quiere. Pero hace falta mucho trabajo. Porque a pesar de tener dislexia no van a regalarle nada. A lo mejor, en el colegio, consigue que lo ayuden más, pero en la vida real es más difícil. Por ejemplo, si quieres dedicarte a la música y no tienes oído absoluto, tendrás que esforzarte más que la mayoría. Igualmente, si tienes dislexia y quieres terminar los estudios que se basan en la lectura y en la escritura, deberás hacer un esfuerzo especial. Le puedes explicar que hay personas con dislexia con éxito y que, si trabaja duro, puede conseguir lo mismo.

Pregúntale si desea compartir con los demás que tiene dislexia.

La dislexia es suya y no tuya. Puede que él/ella quiera que guardes el secreto incluso en tus círculos. Los niños/as, a pesar de ser jóvenes, aprecian mucho este respeto. Ambas decisiones son respetables. Si lo quiere compartir con su clase, puede escribirles una carta o hacer una presentación en clase (véase a continuación «Carta de un niño o niña a sus compañeros»).

Déjale ver que le vas a apoyar de manera incodicional.

Dejar claro que tiene tu apoyo incondicional, como siempre, independientemente de su dislexia. La dislexia no cambia nada en casi ningún aspecto, solo en el esfuerzo extra que tendrá que realizar en la lectura y la escritura.

La dislexia puede generar una amplia variedad de emociones y estados mentales en los niños/as que la padecen.

 

Frustración: Los niños con dislexia pueden sentir frustración debido a las dificultades persistentes que encuentran al leer, escribir y deletrear. Pueden esforzarse mucho sin ver mejoras significativas, lo que puede afectar negativamente su autoestima y motivación.

Baja autoestima: La dificultad para cumplir con las expectativas académicas y las comparaciones con sus compañeros pueden hacer que los niños se sientan menos capaces o inteligentes. Esto puede afectar su confianza en sí mismos y disminuir su autoestima.

Vergüenza y estigma: Los niños con dislexia pueden sentir vergüenza debido a las dificultades que enfrentan en la escuela y pueden ser objeto de burlas o estigmatización por parte de sus compañeros. Esto puede llevar a una sensación de aislamiento social y afectar su bienestar emocional.

Ansiedad y estrés: La dislexia puede generar ansiedad y estrés en los niños, ya que pueden temer ser evaluados, cometer errores o no poder cumplir con las expectativas académicas. Esta ansiedad puede afectar negativamente su rendimiento y su bienestar general.

Desmotivación y pérdida de interés: Las dificultades constantes asociadas con la dislexia pueden llevar a que los niños pierdan el interés por la lectura, la escritura o el aprendizaje en general. Pueden sentir que no vale la pena esforzarse si siempre van a encontrar obstáculos.

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