PSICÓLOGA VILADECANS: VALIDAR EL MALESTAR
No todo malestar necesita una razón enorme para ser válido | Psicología Viladecans
Soy Beatriz Fraga, psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans. Soy graduada en Psicología por la UOC y cuento con un Máster en Psicología Forense y Criminal por la Universitat de Barcelona, además de una especialización universitaria en intervención con víctimas de violencia de género y agresores de pareja por la Universidad Europea Miguel de Cervantes.
A lo largo de mi trayectoria profesional también me he formado en prevención y abordaje de diferentes formas de violencia, especialmente en violencia sexual en población joven, acoso sexual y por razón de sexo y violencia machista desde una perspectiva socioeducativa. Actualmente ejerzo como psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica, en Viladecans
Desde mi experiencia acompañando a personas en consulta, hay algo que observo con mucha frecuencia: la necesidad de encontrar una explicación suficientemente grande para justificar que estamos mal.
A veces escucho frases como: “No sé por qué estoy así, si realmente no me ha pasado nada”, “Hay personas que lo están pasando mucho peor” o “Quizá estoy exagerando”.
Y precisamente ahí me gustaría detenerme.
Porque no todo malestar necesita una razón enorme para ser válido.
“No me ha pasado nada grave, pero no estoy bien”
Vivimos con la idea de que nuestras emociones necesitan una causa evidente para estar justificadas.
Si hemos perdido a alguien, entendemos que podamos estar tristes. Si hemos terminado una relación, comprendemos que podamos sentir dolor. Si hemos sufrido una situación traumática, nadie cuestiona que necesitemos tiempo para recuperarnos.
Pero ¿qué ocurre cuando no podemos señalar un acontecimiento concreto?
¿Qué pasa cuando, aparentemente, todo está bien?
Desde mi experiencia como psicóloga en Viladecans, considero fundamental recordar que el malestar psicológico no siempre aparece después de un acontecimiento extraordinario. A veces se construye poco a poco, a partir de pequeñas situaciones que se acumulan: cansancio, presión, preocupaciones, conflictos, exigencias, cambios, inseguridades, sensación de no llegar a todo o simplemente una etapa vital que está siendo más difícil de lo esperado.
No necesitamos estar atravesando una crisis enorme para necesitar ayuda.
Y tampoco necesitamos demostrar que nuestro sufrimiento es suficientemente grande para merecer atención.
El malestar no es una competición
Una de las frases que más pueden dificultar que una persona pida ayuda es: “No tengo motivos para estar así”.
A menudo comparamos nuestro sufrimiento con el de otras personas.
“Tengo trabajo, tengo familia, tengo amistades, tengo salud… debería estar bien.”
Pero el bienestar emocional no funciona como una lista de cosas buenas que, una vez completada, nos obliga a sentirnos bien.
Puedes querer mucho a tu familia y sentirte agotado o agotada.
Puedes tener un trabajo que te guste y sentir ansiedad.
Puedes estar viviendo una relación sana y sentir tristeza.
Puedes tener personas que te quieren y sentirte solo o sola.
Puedes estar agradecido o agradecida por tu vida y, al mismo tiempo, estar atravesando un momento complicado.
Las emociones no se invalidan porque existan otras cosas positivas.
Por eso, cuando alguien llega a consulta y me dice que siente que “no tiene motivos suficientes” para encontrarse mal, mi objetivo no es buscar rápidamente una explicación que haga su sufrimiento más legítimo.
Primero quiero comprender qué está ocurriendo.
Validar no significa buscar culpables
Validar el malestar no significa que tengamos que encontrar inmediatamente un culpable, un diagnóstico o una causa concreta.
Tampoco significa que todo lo que sentimos sea necesariamente una representación exacta de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Significa reconocer que lo que estamos sintiendo está ocurriendo.
Si una persona siente ansiedad, esa ansiedad merece ser escuchada aunque desde fuera la situación parezca sencilla.
Si alguien se siente triste sin saber exactamente por qué, esa tristeza merece espacio.
Si una persona lleva semanas sintiéndose irritable, desconectada o sin energía, no necesitamos esperar a que ocurra algo grave para preguntarnos qué puede estar necesitando.
Como psicóloga en Viladecans, para mí una parte importante del proceso terapéutico consiste precisamente en poder acercarnos al malestar sin juzgarlo. Antes de intentar eliminarlo, necesitamos entenderlo.
A veces el cuerpo sabe antes que nosotros
También he observado que muchas personas llegan a consulta diciendo que “no les pasa nada”, mientras su cuerpo lleva tiempo dando señales.
Dificultades para dormir, tensión muscular, cansancio constante, cambios en el apetito, irritabilidad, sensación de estar siempre en alerta, problemas de concentración o necesidad de desconectar continuamente pueden ser formas en las que nuestro organismo expresa que algo no está funcionando como debería.
No significa que cada síntoma tenga necesariamente un origen psicológico. Pero sí puede ser una oportunidad para detenernos y preguntarnos cómo estamos.
A veces hemos aprendido a escuchar únicamente las señales más evidentes. Esperamos a encontrarnos realmente mal para reconocer que necesitamos parar.
Y quizá una de las formas de cuidarnos sea aprender a escuchar antes.
“Hay personas que lo están pasando peor”
Compararnos con otras personas puede convertirse en una forma muy eficaz de silenciar nuestras propias necesidades.
Siempre habrá alguien que esté atravesando una situación aparentemente más complicada. Pero eso no convierte nuestro malestar en menos importante.
El dolor no funciona mediante una clasificación.
No necesitamos ganar ninguna competición de sufrimiento para poder decir: “Esto me está afectando”.
En consulta, cuando trabajo desde esta perspectiva como psicóloga en Viladecans, intento que la persona pueda sustituir el juicio por la curiosidad.
En lugar de preguntarnos “¿Tengo motivos suficientes para estar mal?”, podemos empezar a preguntarnos:
¿Qué me está pasando?
¿Desde cuándo me siento así?
¿Qué ha cambiado últimamente?
¿Qué necesito y no estoy pudiendo atender?
¿Hay algo que estoy sosteniendo desde hace demasiado tiempo?
Estas preguntas pueden abrir mucho más espacio que la búsqueda constante de una razón “lo suficientemente grande”.
No siempre necesitamos una explicación para empezar a cuidarnos
A veces queremos entenderlo todo antes de pedir ayuda.
Pensamos que primero tenemos que identificar exactamente qué nos ocurre y después acudir a consulta.
Pero la terapia también puede servir para eso: para explorar aquello que todavía no sabemos poner en palabras.
No siempre llegamos a una primera sesión con una historia perfectamente organizada.
A veces llegamos diciendo: “No sé qué me pasa, pero no estoy bien.”
Y eso también es un punto de partida válido.
Desde mi experiencia profesional, considero que pedir ayuda no debería ser el último recurso cuando ya no podemos más. La atención psicológica también puede ser un espacio de prevención, autoconocimiento y cuidado.
No hace falta esperar a tocar fondo.
Darle un lugar al malestar puede cambiar nuestra relación con él
Cuando dejamos de luchar constantemente contra aquello que sentimos, podemos empezar a escucharlo de otra manera.
Esto no significa resignarnos al sufrimiento ni aceptar que tenemos que sentirnos mal. Significa comprender que nuestras emociones pueden proporcionarnos información sobre cómo estamos viviendo determinadas situaciones, sobre nuestras necesidades, nuestros límites y aquello que quizá llevamos demasiado tiempo ignorando.
Como psicóloga en Viladecans, creo que uno de los objetivos de la terapia es precisamente acompañar a cada persona a construir una relación más comprensiva consigo misma.
No se trata de encontrar una razón enorme que justifique cada emoción.
Se trata de poder decir:
“Esto me está afectando y puedo ocuparme de ello.”
Sin comparaciones.
Sin culpa.
Sin tener que demostrar que nuestro sufrimiento es suficientemente grande.
Porque nuestro malestar no necesita competir con el de nadie para merecer ser escuchado.
Si sientes malestar, no tienes que esperar a estar peor
Si últimamente sientes que no estás bien, pero no encuentras una explicación clara, no tienes por qué esperar a que aparezca un problema mayor para pedir ayuda.
En consulta puedo acompañarte a comprender qué está ocurriendo, poner palabras a aquello que quizá todavía resulta difícil identificar y trabajar sobre las herramientas que necesitas para afrontar este momento.
Como psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans, mi intención es ofrecer un espacio de escucha profesional en el que puedas hablar de lo que te preocupa sin tener que justificar previamente por qué debería importarte.
No necesitas una razón enorme para pedir ayuda. Necesitas reconocer que algo te está haciendo mal y darte permiso para atenderlo.
Si sientes que ha llegado el momento de cuidar tu bienestar emocional, puedes agendar una cita conmigo y comenzar a trabajar juntas o juntos en aquello que estás viviendo.
Beatriz Fraga
Psicóloga
Grado en Psicología (UOC)
Máster en Psicología Forense y Criminal (UB)
Especialista Universitario en Intervención con víctimas de violencia de género y agresores de pareja (Universidad Europea Miguel de Cervantes)
Experiencia Laboral
- Psicóloga en Serveis d’Atenció Terapèutica (Viladecans).
- Psicóloga en Sentiment (Sant Vicenç dels Horts).
Formación complementaria
- Curso «Sensibilización, prevención y herramientas contra la violencia sexual en población joven».
- Curso «Protocolos para la prevención y abordaje del acoso sexual y por razón de sexo».
- Curso «Violencia machista: herramientas de intervención socioeducativas».