: Autocuidado y obligación: ¿nos estamos exigiendo demasiado? | Psicología Viladecans

PSICOLOGÍA VILADECANS: La obligación del autocuidado

¿Estamos convirtiendo el autocuidado en otra obligación? | Psicología Viladecans

Psicóloga en Viladecans reflexiona sobre el autocuidado y la obligación de cuidarnos

Soy Mariola López López, Psicóloga General Sanitaria, y desarrollo mi actividad profesional en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans. Me gradué en Psicología por la UOC y posteriormente cursé el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad Europea. A lo largo de mi formación también me he especializado en ámbitos como las adicciones a las nuevas tecnologías y la drogodependencia, además de haber realizado formación específica en crisis de angustia y agorafobia, inteligencia emocional y terapia de pareja.

Mi experiencia profesional se ha construido tanto desde la práctica clínica como desde la investigación psicosocial. He realizado prácticas como psicóloga residente en el Instituto Psicológico Álvarez-Rovira de Viladecans y en el Centro de Psicología de Castelldefels, además de participar en prácticas de investigación en el área psicosocial de la UOC.

Desde mi experiencia como psicóloga, hay algo que observo cada vez con más frecuencia en consulta: el autocuidado, que debería ayudarnos a sentirnos mejor, puede acabar convirtiéndose en otra fuente de presión.

Y precisamente por eso quiero plantear una pregunta: ¿estamos cuidándonos o estamos intentando cumplir también con la obligación de cuidarnos?

Cuando cuidarse empieza a parecer una lista de tareas

Durante los últimos años hemos hablado mucho de autocuidado. Y considero que es positivo. Hemos aprendido que descansar es importante, que poner límites puede ser necesario, que necesitamos espacios propios y que atender nuestras necesidades emocionales no es egoísmo.

Sin embargo, en consulta también encuentro otra realidad.

Personas que sienten que deberían meditar todos los días, hacer deporte, comer perfectamente, dormir ocho horas, desconectar del móvil, tener una rutina de mañana, practicar mindfulness, leer, escribir un diario, pasar tiempo con sus amistades, ir a terapia y, además, mantener una actitud positiva.

Y cuando no consiguen hacer todo eso, aparece la culpa.

En ese momento, algo que nació como una herramienta para nuestro bienestar empieza a convertirse en una exigencia más.

Como psicóloga en Viladecans, creo que es importante detenernos aquí: convertir el autocuidado en una obligación puede hacer que incluso aquello que debería ayudarnos termine generando estrés.

El autocuidado también puede convertirse en perfeccionismo

A veces no buscamos cuidarnos, sino cuidarnos correctamente.

La diferencia parece pequeña, pero psicológicamente puede ser enorme.

No es lo mismo pensar:

“Hoy necesito descansar”.

Que pensar:

“Debería descansar porque llevo varios días sin hacer mi rutina de autocuidado y estoy haciéndolo mal”.

En el primer caso existe escucha. En el segundo, exigencia.

Esta segunda forma de relacionarnos con el autocuidado puede estar relacionada con determinados patrones de perfeccionismo: necesitamos hacerlo todo bien, incluso descansar.

Como psicóloga en Viladecans, veo que la obligación de autocuidado puede aparecer especialmente cuando una persona ya está acostumbrada a exigirse mucho en otras áreas de su vida. Si el trabajo, la familia, las relaciones, el cuerpo o los estudios ya están llenos de “debería”, es fácil que el autocuidado se convierta en otro terreno en el que sentir que nunca llegamos a hacerlo suficientemente bien.

Y entonces ocurre algo paradójico: intentamos reducir nuestro estrés añadiendo más cosas a nuestra agenda.

¿Cuándo el autocuidado deja de ser autocuidado?

No existe una regla universal para saber cuándo el autocuidado se ha transformado en una obligación. Pero sí podemos hacernos algunas preguntas.

¿Me siento culpable cuando no cumplo mi rutina?

¿Descansar me genera ansiedad porque siento que debería estar haciendo algo productivo?

¿Hago determinadas actividades porque realmente las necesito o porque creo que “debería” hacerlas?

¿Me comparo con otras personas y siento que no me cuido lo suficiente?

¿Mi rutina de bienestar ocupa tanto espacio que acaba siendo una fuente de estrés?

¿Tengo dificultades para escuchar lo que necesito si eso no coincide con mi planificación?

Responder sinceramente puede ayudarnos a detectar si estamos cuidándonos desde la flexibilidad o desde la exigencia.

Porque el autocuidado no debería convertirse en un examen que tenemos que aprobar.

No todos los días necesitamos lo mismo

Una de las ideas que más me gusta trabajar en consulta es que cuidarnos no siempre significa hacer lo mismo.

Hay días en los que salir a caminar puede ayudarnos.

Otros días quizá necesitamos quedarnos en casa.

En ocasiones podemos necesitar hablar con alguien. En otras, estar un rato a solas.

Un día podemos disfrutar haciendo ejercicio y otro podemos necesitar descansar.

También habrá momentos en los que cuidar de nuestra salud emocional implique pedir ayuda profesional.

El autocuidado no debería ser una rutina rígida, sino una forma de mantener una relación más atenta con nuestras necesidades.

Desde mi experiencia como psicóloga en Viladecans, entiendo el autocuidado sin obligación como una práctica flexible: observar qué me está pasando y preguntarme qué necesito en este momento, sin convertir la respuesta en una nueva norma que cumplir.

Descansar no tiene que ser productivo

Creo que este es uno de los puntos más importantes.

Vivimos en una cultura que muchas veces nos lleva a medir nuestro tiempo en función de lo que conseguimos hacer con él. Incluso el descanso puede acabar teniendo que justificar su utilidad.

“Descanso para rendir mejor”.

“Desconecto para volver con más energía”.

“Me cuido para ser más productivo”.

Por supuesto, descansar puede tener efectos positivos sobre nuestro bienestar y nuestro rendimiento. Pero no necesitamos convertir el descanso en una herramienta de productividad para concedernos permiso para descansar.

A veces podemos descansar porque estamos cansados.

Y ya está.

No necesitamos merecerlo.

No necesitamos haber terminado todas nuestras obligaciones.

No necesitamos demostrar que hemos hecho suficiente durante el día.

Como psicóloga en Viladecans, considero que recuperar esta idea puede ser profundamente liberador: nuestro valor no depende de cuánto hacemos ni de lo eficazmente que gestionamos nuestro tiempo.

Cuidarnos también significa aceptar nuestros límites

Hay una parte del autocuidado de la que hablamos menos: aceptar que no podemos con todo.

Poner límites no siempre significa decir “no” a otras personas. En ocasiones significa decirnos “no” a nosotros mismos cuando intentamos abarcar más de lo que podemos sostener.

Quizá hoy no puedo hacer deporte.

Quizá esta semana no puedo mantener mi rutina perfecta.

Quizá necesito cancelar un plan.

Quizá necesito pedir ayuda.

Quizá estoy atravesando una etapa complicada y mi objetivo no puede ser estar bien todo el tiempo.

Esto también es autocuidado.

Como psicóloga en Viladecans, creo que el autocuidado se vuelve más saludable cuando dejamos de utilizarlo para exigirnos estar siempre bien. Cuidarse no significa evitar el malestar. Significa poder reconocerlo, escucharlo y buscar recursos para atravesarlo.

Menos “debería” y más “¿qué necesito?”

Quizá podemos cambiar la pregunta.

En lugar de preguntarnos:

“¿Qué debería hacer para cuidarme?”

Podemos empezar a preguntarnos:

“¿Qué necesito hoy?”

Puede parecer una modificación pequeña, pero cambia completamente el punto de partida.

La primera pregunta busca una respuesta correcta.

La segunda busca escucharnos.

Y quizá hoy la respuesta sea descansar. O hablar. O poner un límite. O movernos. O llorar. O pedir ayuda. O simplemente hacer menos.

No existe una rutina perfecta de autocuidado que funcione para todo el mundo.

Existe la posibilidad de aprender a escucharnos.

El autocuidado no debería convertirse en otra forma de presión

Me gustaría que pudiéramos recuperar una idea sencilla: cuidarnos no consiste en cumplir una lista interminable de hábitos saludables.

El autocuidado también puede ser imperfecto.

Puede ser irregular.

Puede cambiar.

Puede tener días buenos y días en los que apenas podemos hacer lo básico.

Y eso no significa que lo estemos haciendo mal.

Desde mi trabajo como psicóloga en Viladecans, abordar el autocuidado como una obligación implica precisamente revisar todas esas exigencias que hemos interiorizado y preguntarnos si realmente nos ayudan o si están aumentando nuestra presión.

Quizá cuidarnos no sea añadir una actividad más a nuestra agenda.

Quizá, en algunos momentos, sea quitar algo.

Si necesitas aprender a cuidarte sin exigirte más, puedo acompañarte

Si al leer este artículo has pensado que tu manera de cuidarte se ha convertido en otra fuente de presión, no tienes por qué resolverlo todo por tu cuenta.

En terapia podemos explorar de dónde vienen esas exigencias, cómo te relacionas contigo mismo o contigo misma, qué papel tienen el perfeccionismo, la culpa o la necesidad de control y qué necesitas realmente para sentirte mejor.

Como psicóloga en Viladecans, mi objetivo es ofrecer un espacio seguro y sin juicios en el que puedas comprender lo que te está ocurriendo y empezar a construir una relación contigo más flexible y amable.

Si sientes que ha llegado el momento de parar, escucharte y aprender a cuidarte sin convertir el bienestar en otra obligación, puedes agendar una cita conmigo en Serveis Atenció Terapèutica, en Viladecans.

Estaré encantada de acompañarte en este proceso.

Mariola López López

Psicóloga General Sanitaria
Grado en Psicología (UOC)

Máster Psicología General Sanitaria (Universidad Europea)

Experto universitario en Adicciones a nuevas tecnologías y drogodependencia (UNIR)

Experiencia Laboral
  • Psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans)
  • Prácticas como psicóloga residente en en Instituto Psicológico Álvarez-Rovira (Viladecans)
  • Prácticas como psicóloga residente en el Centro de Psicología de Castelldefels (Castelldefels)
  • Prácticas de investigación en área psicosocial en la UOC
Formación complementaria
  • Curso «Comprensión y tratamiento de la agorafobia y la crisis de angustia» (COPC).
  • Curso «Terapia basada en Inteligencia Emocional» (COPC).
  • Curso «Terapia de Pareja” (AEPSIS).
CERTIFICACIÓN DE EXCELENCIA
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