: Comportamiento infantil en Viladecans: ¿mal comportamiento o saturación?

PSICÓLOGA VILADECANS: COMPORTAMIENTO INFANTIL

Cuando todo le molesta a tu hijo/a: ¿mal comportamiento o saturación? | Psicología Viladecans

Psicóloga en Viladecans explicando el comportamiento infantil y la saturación emocional en niños y niñas

Soy Selene Cabello, Psicóloga General Sanitaria, y acompaño a niños, niñas, adolescentes y familias desde mi trabajo en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans. Mi formación parte del Grado en Psicología y del Máster en Psicología General Sanitaria, y se ha enriquecido con formación específica en duelo, TEA, mindfulness y neuroliderazgo.

Mi experiencia como reeducadora y psicóloga en Serveis Atenció Terapèutica, junto con mis prácticas de psicología clínica en el CSMA y CSMIJ, me ha permitido conocer de cerca diferentes formas de expresar el malestar psicológico.

Y hay una situación que veo con frecuencia en consulta: familias que llegan preocupadas porque sienten que “a su hijo/a todo le molesta”. La ropa, el ruido, que le digan que apague la pantalla, que tenga que hacer los deberes, que su hermano/a le hable, que algo no salga como esperaba…

A veces lo interpretamos rápidamente como mal comportamiento. Pero, desde mi experiencia como psicóloga en Viladecans, el comportamiento infantil también puede estar comunicando algo que todavía no sabe expresar con palabras.

Cuando parece que todo le molesta

Hay niños y niñas que atraviesan momentos en los que parecen estar enfadados constantemente.

“Contesta por todo”.

“No acepta un no”.

“Se pone de mal humor enseguida”.

“Todo le parece mal”.

“Antes no era así”.

Estas frases son habituales cuando las familias intentan explicar lo que están observando.

Y entiendo la preocupación. Cuando las discusiones se repiten cada día, es fácil pensar que estamos ante un problema de límites, de educación o de conducta.

Sin embargo, antes de etiquetar una conducta como “mal comportamiento”, considero importante preguntarnos qué puede haber detrás de ella.

Como psicóloga en Viladecans, el comportamiento infantil es algo que intento comprender siempre dentro de su contexto. Una misma conducta puede tener significados completamente diferentes dependiendo de lo que esté viviendo ese niño o niña.

Un enfado puede ser un desafío a un límite. Pero también puede ser cansancio, frustración, ansiedad, sobrecarga sensorial, dificultad para gestionar emociones o simplemente la consecuencia de haber acumulado demasiadas demandas durante el día.

Saturación: cuando ya no puede más

La saturación aparece cuando las demandas que recibe una persona superan temporalmente los recursos que tiene disponibles para afrontarlas.

En la infancia puede suceder después de un día especialmente intenso: colegio, actividades extraescolares, deberes, ruido, relaciones sociales, cambios de rutina, conflictos, pantallas, exigencias familiares…

Desde fuera quizá vemos únicamente la última reacción.

Pero esa reacción puede ser la gota que colma el vaso, no necesariamente el origen del problema.

Por ejemplo, un niño puede llegar del colegio aparentemente tranquilo. Después le pedimos que se cambie, que meriende rápido, que haga los deberes y que deje de jugar. De repente explota porque le hemos pedido que haga una cosa más.

La respuesta adulta puede ser: “¡Pero si solo te he pedido que hagas los deberes!”.

Y es cierto.

Pero quizá el problema no eran únicamente los deberes.

Quizá llevaba todo el día esforzándose por adaptarse, concentrarse, controlar sus emociones, relacionarse, seguir instrucciones y responder a diferentes estímulos. Cuando llega a casa, donde se siente seguro, su capacidad para contenerse puede disminuir.

Por eso, como psicóloga en Viladecans, el comportamiento infantil no lo observo únicamente en el momento de la explosión. Me interesa conocer qué ha ocurrido antes.

¿Cómo podemos diferenciar mal comportamiento y saturación?

No siempre es sencillo, y no existe una señal única que nos permita saberlo.

Aun así, hay algunas preguntas que pueden ayudarnos.

¿Sucede especialmente al final del día?
Si las dificultades aumentan cuando está cansado/a, quizá necesite más descanso y menos demandas.

¿Aparece después del colegio o de actividades sociales?
Puede existir una acumulación de esfuerzo que no vemos desde casa.

¿Le molestan especialmente los ruidos, la ropa, las luces o determinados espacios?
En algunos casos puede existir una sensibilidad sensorial que merece ser comprendida.

¿Las explosiones aparecen cuando hay cambios inesperados?
Algunos niños y niñas necesitan anticipación y estructura para sentirse seguros.

¿Le cuesta explicar qué siente?
Cuando todavía no dispone de suficientes recursos para identificar y expresar sus emociones, puede acabar comunicándolas mediante la conducta.

¿Después de la reacción parece agotado/a?
Este dato también puede ofrecernos información sobre el nivel de activación que ha experimentado.

Como profesional, intento que estas preguntas no sirvan para poner una nueva etiqueta, sino para observar con más curiosidad y menos juicio.

La conducta también comunica

Una de las ideas que considero más importantes en el acompañamiento psicológico infantil es que la conducta tiene una función.

Cuando un niño o una niña grita, llora, golpea una puerta, se niega a colaborar o responde de manera desafiante, necesitamos poner límites cuando sea necesario. Comprender no significa permitirlo todo.

Pero podemos hacer ambas cosas: poner límites y comprender qué está ocurriendo.

Podemos decir:

“Entiendo que estás muy enfadado/a. No voy a permitir que me hables de esa manera. Cuando estés preparado/a, podemos hablar”.

El mensaje cambia completamente.

No estamos diciendo “tu comportamiento no importa”. Estamos transmitiendo: “tu emoción tiene un lugar, pero hay formas de expresarla que debemos aprender”.

Desde mi experiencia como psicóloga en Viladecans, el comportamiento infantil puede convertirse precisamente en una puerta de entrada para enseñar habilidades de regulación emocional.

¿Qué podemos hacer en casa?

Antes de reaccionar con más exigencia, podemos intentar bajar un poco el nivel de activación.

A veces ayuda reducir estímulos, ofrecer unos minutos de tranquilidad, anticipar lo que va a suceder o evitar encadenar demasiadas órdenes seguidas.

También es importante revisar las necesidades básicas: sueño, alimentación, descanso, movimiento y tiempo libre.

Y algo que considero fundamental: observar los patrones.

Podemos preguntarnos:

  • ¿En qué momentos ocurre?
  • ¿Con quién sucede?
  • ¿Qué ha pasado justo antes?
  • ¿Qué hacemos las personas adultas después?
  • ¿Qué ocurre después de la reacción?
  • ¿Hay situaciones en las que está mucho más tranquilo/a?

Llevar un pequeño registro durante unos días puede ayudarnos a descubrir que aquello que parecía imprevisible quizá tiene un patrón.

No todo es saturación: también debemos mirar el contexto

Comprender la saturación no significa asumir que cualquier conducta difícil tiene una explicación emocional.

En ocasiones puede haber dificultades relacionadas con los límites, conflictos familiares, cambios importantes, problemas escolares, dificultades de aprendizaje, ansiedad u otras circunstancias que necesitan ser valoradas.

Por eso, si el comportamiento cambia de forma significativa, las reacciones son muy intensas o frecuentes, interfieren en su vida cotidiana o generan un sufrimiento importante en el niño/a y en la familia, considero recomendable consultar con un profesional.

Una valoración psicológica permite mirar más allá de la conducta aislada.

Como psicóloga en Viladecans, el comportamiento infantil me interesa precisamente desde esa perspectiva global: qué está ocurriendo, qué necesita ese niño o niña y qué podemos hacer para ayudarle a desarrollar recursos que le permitan gestionar mejor aquello que siente.

Quizá no necesita que le exijamos más, sino que entendamos qué está soportando

Cuando todo le molesta, puede ser tentador aumentar las órdenes, los castigos o las consecuencias.

Pero antes de hacerlo, podemos detenernos y preguntarnos:

“¿Qué me está intentando comunicar con esta conducta?”

A veces la respuesta será que necesita un límite.

Otras veces necesitará descansar.

Quizá necesite ayuda para identificar una emoción, aprender a tolerar la frustración, reducir estímulos, sentirse comprendido/a o disponer de herramientas para afrontar una situación que todavía le supera.

Y en algunas ocasiones necesitaremos ayuda profesional para entenderlo.

Como psicóloga en Viladecans, el comportamiento infantil lo entiendo como una pieza de un puzzle mucho más amplio. Mi objetivo no es justificar todas las conductas, sino ayudar a las familias a comprenderlas para poder intervenir de una manera más ajustada y respetuosa.

Si sientes que no sabes qué hay detrás, podemos trabajarlo juntas/os

Si últimamente tienes la sensación de que todo le molesta a tu hijo/a, que cualquier situación termina en una discusión o que ya no sabes si estás poniendo límites, exigiendo demasiado o pasando por alto algo importante, no tienes por qué resolverlo en soledad.

En consulta puedo ayudarte a analizar qué puede estar ocurriendo, identificar patrones, comprender sus necesidades emocionales y encontrar estrategias adaptadas a vuestra situación familiar.

Soy Selene Cabello, Psicóloga General Sanitaria en Serveis Atenció Terapèutica de Viladecans, y estaré encantada de acompañarte en este proceso.

Si quieres que valoremos juntos/as qué puede estar detrás de estas conductas, puedes agendar una cita conmigo.

Selene Cabello

Psicóloga General Sanitaria

Grado en Psicología y Máster en Psicología General Sanitaria

Experiencia Laboral
  • Reeducadora en Serveis Atenció Terapèutica (Viladecans).
  • Prácticas de psicología clínica en el CSMA (Gavá)
Formación complementaria
  • Curso «Acompañamiento en el proceso de duelo».
  • Curso «TEA».
  • Curso «Mindfulness».
  • Curso «Neuroliderazgo».
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